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POLÍTICA

A TRES MESES DEL GOLPE

MARTES 18 DE MAYO, 2021

A principios de febrero, el ejército de Myanmar hizo un golpe de estado, dando término al proceso de transición democrática que el país había iniciado hace cerca de una década. La institución que ha dominado la política y la economía del país desde 1962, argumentó su decisión al declarar que había ocurrido un fraude electoral que había dado un gran triunfo a la líder de la oposición Aung Sang Suu Kyi. Lo anterior, terminó con ella arrestada en su casa, provocando un gran movimiento de protestas que bajó su intensidad después de algunas semanas por la dura represión existente.

A más de tres meses de estos hechos, la situación parece estar bastante trabada. La mano dura por parte del ejército, ha costado la vida de al menos 800 personas mientras otras 5.000 han ido a parar en la cárcel. Esto ha desmotivado las grandes protestas callejeras vistas al inicio del golpe, pero no ha apagado el deseo de la gente de tener más democracia. A través de huelgas y otros métodos de resistencia civil, la presión ha logrado paralizar la economía y hacer notar al poder existente el descontento. Otro elemento clave en la represión estatal ha sido una enorme vigilancia y restricción a las redes sociales. Cualquier posteo contrario al régimen puede costar varios meses de cárcel, por lo que se cree que el régimen estaría intentando de crear una red de internet totalmente controlada por el estado. 

Por otra parte, varios políticos, figuras de organizaciones sociales y representantes de varias de las más de 100 etnias que viven en Myanmar, han declarado un gobierno de unidad nacional, con deseos de obtener reconocimiento internacional para poder construirse como una alternativa al poder. Además, la situación también ha hecho que varias de estas etnias se hayan levantado en armas en contra del régimen, entre ellas, los Chin que viven al norte del país. Es por esto que el ejército se tomó hace algunos días una ciudad del lugar, sin existir mucha información de lo que ha pasado en el lugar. Una mujer de la etnia Chin, que participó coincidentemente en el Miss Mundo, hizo un desesperado llamado para que el mundo hiciera algo frente a la situación. Aparte de sanciones, la comunidad internacional occidental no ha hecho mucho al respecto, que de mantenerse así, se cree que las cosas fácilmente podrían empeorar, pudiendo  incluso evolucionar a una guerra entre el estado y distintos grupos opositores.