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ASALTO A
LA DEMOCRACIA

VIERNES 8 DE ENERO, 2021

La democracia de Estados Unidos, una de las más antiguas del planeta, sufrió este miércoles uno de los días más oscuros de su historia. A través del tiempo, el proceso hecho por el congreso para ratificar al presidente electo ha sido pacífico e incuestionable, pero este año no fue el caso. Horas antes de que el congreso de Estados Unidos se reuniera para confirmar la victoria electoral de Joe Biden, el presidente Donald Trump realizó un discurso para cientos de sus seguidores a las afueras de la Casa Blanca, donde insistió en la ilegitimidad de las elecciones diciendo que fueron robadas. Eso provocó que sus fieles marcharan hacia el Capitolio logrando entrar al edificio, creando una situación caótica y violenta que dejó cuatro muertos y 52 detenidos.  Luego de la intervención de la Guardia Nacional, el congreso pudo finalmente confirmar a Joe Biden como presidente y Kamala Harris como vicepresidenta, quienes partirían su trabajo el 20 de este mes.

 
En paralelo al caos que se vivía en Washington, en el estado de Georgia, se  vivió otro episodio. Se realizaron elecciones en donde hubo una segunda vuelta para llenar dos cupos al senado. Mientras los republicanos tenían 50 senadores, los demócratas contaban con 48, por lo que las elecciones determinarían quién tendría el control de la sala. Los resultados fueron estrechos, finalmente ganando los dos cupos los demócratas. En Estados Unidos, el vicepresidente es también presidente del senado, únicamente pudiendo votar cuando hay un empate.  Por esto Kamala Harris (demócrata), le podría entregar la mayoría a su partido dándole un escenario ideal: un presidente electo, el control de la Cámara de Representantes y el Senado. Pareciera ser que la irresponsabilidad política de Trump produjo estos resultados, costándole mucho al partido republicano alejarse de su figura y de la división que genera. De esta manera, Joe Biden tendrá la difícil misión de unir un país muy fracturado y expuesto mundialmente a vergonzosas imágenes. Si bien la experiencia política de Biden es innegable, la polarización ha llegado a tal extremo, que cuesta imaginar a la democracia estadounidense recuperando su camino.