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PERFIL DE LOS CANDIDATOS A LAS PRIMARIAS PRESIDENCIALES

PERFIL DE LOS CANDIDATOS A LAS PRIMARIAS PRESIDENCIALES

POLÍTICA

PERFIL DE LOS CANDIDATOS A LAS PRIMARIAS PRESIDENCIALES

2 DE JULIO, 2021

GABRIEL BORIC 

Gabriel Boric nació en 1986 en Punta Arenas. Descendiente de familias croata y catalana, se fue a Santiago a estudiar derecho en la Universidad de Chile. En 2009, se convierte en presidente del Centro de Alumnos de su facultad, liderando durante su mandato una toma que buscaba la renuncia del decano de Derecho. Las masivas protestas estudiantiles en el 2011, convirtieron a los presidentes de centros de alumnos de las universidades en figuras de relevancia nacional. Durante aquel periodo, Camila Vallejo había liderado el Centro de Alumnos de la UCH postulando a la reelección a fines del 2011. Sorpresivamente fue derrotada por Gabriel Boric, liderando el organismo durante un año. En 2013 es electo a la Cámara de Diputados por Magallanes, manteniendo su cargo hasta el presente. En 2017 fue una de las figuras claves para crear el Frente Amplio, pero tuvo una relación muy difícil con la agrupación política. ¿El principal tema de conflicto? varios no estuvieron de acuerdo en la decisión de Boric de firmar el Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución. A pesar de esto, de igual forma logró lanzar su candidatura. Con sus 35 años lo convierte en uno de los precandidatos más jóvenes, teniendo apenas la edad para poder ser elegido presidente. Su programa propone diversas propuestas organizadas en más de 30 ítems distintos, sintetizadas en cuatro pilares fundamentales:

Recuperación económica y sanitaria: la creación de un sistema nacional de cuidados para buscar una mirada integral que enfrente el desafío que muchos tienen de cuidar a niños o personas mayores. También, impulsar un Plan Nacional de Salud Mental para abordar los efectos que la pandemia ha tenido en millones de personas. Otro punto es reactivar la economía a través de una forma distinta de enfrentar el trabajo que empodere a los trabajadores y trabajadoras.

Seguridad y Reforma a Carabineros: refundar la policía nacional al servicio de la protección de los Derechos Humanos, creando una nueva cultura organizacional que permita una mejor resolución de los problemas y logre combatir el crimen efectivamente.

Proceso Constituyente: apoyo al proceso para asegurar que se haga transparentemente en beneficio de las mayorías. 

Nuevo sistema impositivo, expansión fiscal y derechos sociales: reforma tributaria que aumente el presupuesto con impuestos progresivos a los superricosgrandes capitales y empresas. Con esto, lograr una mayor provisión de derechos sociales. Está a favor de terminar con las AFP y crear un nuevo sistema solidario de pensiones, alcanzar la gratuidad gradual en la educación, terminar con el CAE y seguro universal de salud.


IGNACIO BRIONES

Ignacio Briones nació en Santiago en diciembre de 1972 en una familia de arquitectos. Después de graduarse con una licenciatura en economía y obtener dos masters de la Pontificia Universidad Católica de Chile (uno en economía y el otro en ciencias políticas) Briones siguió un rumbo muy académico, haciendo un Doctorado en Economía al Institut d´Etudes Politiques de Paris. Durante los siguientes años Briones sería Embajador de Chile para la OCDE, enfocándose en temas de desarrollo económico y social. Posteriormente fue nombrado Decano de la Escuela de Gobierno de la Universidad Adolfo Ibáñez desde donde llamó la atención de la Moneda siendo nombrado coordinador de Finanzas Internacionales del Ministerio de Hacienda y finalmente Ministro de Hacienda. Aquí te dejamos los puntos más importantes de su programa

Aliviar el Costo de Vida: hacer que el gobierno sea más participativo en forma de subsidios. Las propuestas principales aquí son el Ingreso Universal Garantizado que significa que ningún chileno ganará menos de $400.000 líquidos si puede comprobar que tiene un trabajo formal. Habrá reducciones del 50% de las tarifas del transporte público, que se financiarán con un impuesto al combustible diesel. También hay un subsidio a la vivienda para que el chileno pueda acceder a su casa propia a través del desarrollo de viviendas mixtas (distintas clases sociales) para incentivar la integración. 

Transformación Social: cerrar la brecha de calidad de servicios en la educación, salud y sistema de pensiones. Para la educación propone mejorar el currículum, especializándose en habilidades necesarias para el futuro como ciencia de datos, liderazgo y lenguajes de programación. En el tema de salud propone eliminar las ISAPRES y dejar un seguro universal para todos similar a lo que propone con el sistema de pensiones: que este sea centralizado y manejado por el gobierno. 

El Chile del Futuro: descentralizar Chile para que no todo recaiga en Santiago. La idea es poder dar incentivos a empresas para que se establezcan en otras regiones y así posicionarlas como fuentes de trabajo. El enfoque será en las industrias de turismo, energías renovables e hidrógeno verde.Recuperación Económica: gracias al aumento de inversión pública se generarán más empleos y se apoyará a las Pymes que tengan menos de un año de operación. El foco aquí es la generación de empleos formaleslos que se verán beneficiados por el subsidio de Ingreso Universal Garantizado. 


MARIO DESBORDES 

Nacido el 15 de octubre de 1968 en Los Andes, Desbordes viene de una familia humilde y estudió en varios colegios públicos. En 1987, ingresa a la Escuela de Carabineros de Chile donde según sus propias palabras, aprendió lo que es la disciplina y pudo ser testigo de un Chile que no aparece en la prensa. En 1994 renunció a Carabineros para poder casarse y formar familia. En esos tiempos, era necesario un permiso especial para casarse, algo que no pudo conseguir. Su militancia en Renovación Nacional comienza en el año 2000, donde ocupó diversos cargos hasta llegar a la presidencia del partido en 2018. Su importante papel en la firma del acuerdo por una nueva constitución después del estallido social, lo llevan a aumentar su popularidad, siendo nombrado ministro de Defensa en el periodo actual. Debido a su rápido ascenso en la política durante los últimos años, fue elegido por su partido para representarlos en las primarias presidenciales que tendremos este año y acá te dejamos algunas de las propuestas de su programa:

El agua como política de Estado: para poder gestionar eficientemente el uso del agua, propone crear un sistema hidrológico autónomo (estilo Banco Central) que modele y planifique cada una de las 101 macrocuencas y sus respectivas microcuencas. A través de programas educativos, renovación tecnológica e inversión en plantas desaladoras, quiere generar conciencia y eficiencia con el uso del agua. 

NO + CAE: aunque reconoce que el CAE permitió el acceso a la educación superior a muchas personas, cree fuertemente que el descontento creado por el endeudamiento debe ser arreglado. A todos aquellos que están endeudados y que en su momento hubiese cumplido con los requisitos para la gratuidad, se propone eliminar la deuda. A los que no, se les perdonan los intereses y las multas. Además, propone un nuevo sistema de financiamiento de educación superior, sin interés, sin los bancos privados y pagando un máximo del 10% de tu sueldo para reponer la deuda

Reforma al sistema de pensiones: fue uno de los más críticos con el gobierno con las medidas de ayuda durante la pandemia, apoyando siempre los retiros de las AFP.  En cuanto a esto, propone mantener la capitalización individual del 10% pero, que del 6% que aporta el empleador, todo vaya al trabajador y no solo el 3% como es hoy. Además, propone que no se divida en tantas cuotas su ahorro (hoy se considera que la persona vivirá 100 años) algo bastante alejado de la realidad. También, propone que cuando una persona esté cesante, el fisco aporte $10.000 pesos mensuales a esa cuenta, evitando las lagunas de cotización.


DANIEL JADUE

Nacido en 1967 dentro una familia palestina que emigró a Recoleta a principios del siglo XX, Daniel Jadue siempre tuvo una fuerte conexión con sus orígenes. A los 11 años se unió a varios grupos escolares pro palestinos para luego iniciar una militancia en el Frente Popular para la Liberación Palestina (FPLP), considerado un grupo terrorista por algunos países. El acuerdo de Oslo de 1993, un pacto entre Israel y Palestina en miras de solucionar el conflicto, hizo que Jadue rompiera relación con el FPLP por considerarlo una traición a la causa. Luego de esto, se unió al Partido Comunista, no dejando de lado su pasión por Palestina. Tiene una licenciatura en sociología y arquitectura de la Universidad de Chile, otra en gestión de calidad total, además de un magíster en Urbanismo y especialista en Vivienda Social. Jadue se dedicó la mayor parte de su carrera profesional al tema de Gestión Comunal, hasta que resultó elegido Alcalde de Recoleta en 2014. Aquí fue donde obtuvo popularidad gracias a la implementación de farmacias populares, proporcionando medicamentos a bajos costos, iniciativa que fue emulada por otros alcaldes de Chile. Sin embargo, hoy esta iniciativa se encuentra bajo investigación y no ha estado exenta de polémicas. Estas son algunas de las propuestas presidenciales del candidato que puedes revisar con más detalle en su programa

Inclusividad y Nueva Economía: fomentar la comunicación con los distintos pueblos y nacionalidades que se encuentran en Chile, focalizando las políticas de gobierno con una mirada más feminista para cerrar la brecha entre géneros. También propone cambiar la actual economía y convertirla en una sin rentas ni extracciones, invirtiendo en tecnología para poder obtener una economía más sustentable y que respete el medio ambiente. Como último propone implementar una herramienta de participación ciudadana para darle la oportunidad a los chilenos de formar parte de estas iniciativas.   

Reformas Estructurales: plantea hacer una nueva reforma tributaria, en donde los más ricos pagarán más impuestos para contribuir mejor al país. Además, propone cobrar un impuesto a la renta a mineras o compañías de extracción de recursos naturales, generación de un nuevo sistema de pensiones, eliminar las ISAPRES y hacer un sistema de salud universal. Finalmente, aumentar el salario mínimo a $567,000 e ir disminuyendo las horas laborales de 45 a 36 horas semanales para una mejor calidad de vida.

Medio Ambiente: Aquí propone crear un Instituto Nacional Medioambiental, donde harán investigaciones sobre el impacto ambiental de las empresas e incrementarán la cantidad de funcionarios en la Superintendencia de Medio Ambiente. 


JOAQUÍN LAVÍN

Joaquín Lavín nació en 1953 en Santiago. Después de estudiar ingeniería comercial en la Universidad Católica, fue a hacer un máster en economía en la Universidad de Chicago. A su vuelta, empezó a tener reconocimiento tras el lanzamiento de un libro llamado La Revolución Silenciosa, en donde mostraba sudefensa al sistema económico implementado durante el régimen de Pinochet. Ingresó a la UDI en 1989, perdiendo una elección aquel año para ser diputado. Tres años después, fue electo alcalde de Las Condes, desde donde se hizo conocido a nivel nacional, postulando en 1999 a competir en las elecciones presidenciales. Tras perder por apenas 33,000 votos el primer lugar de la primera vuelta, finalmente terminó siendo derrotado por Ricardo Lagos. Para mantener su vida política, decide postular a la alcaldía de Santiago, siendo electo en el 2000. Su estrategia no resultó, ya que en las elecciones presidenciales del 2005 resultó tercero. En 2009 perdió por poco un cupo al senado a la V Región. Durante el primer gobierno de Piñera, fue ministro por tres años en Educación y de Desarrollo Social. Decide postular nuevamente a la alcaldía de Las Condes en 2016, convirtiéndose nuevamente en la máxima autoridad comunal. En los últimos años, ha tenido gran visibilidad en medios de comunicación y buen rendimiento en las encuestas.

Desde hace varios meses parece ser la carta con mejor posibilidad de la derecha, algo que espera confirmar con su resultado en las primarias. En su sitio de campaña adjunta un archivo con 17 propuestas, cada una incluye un breve punteo de cómo llevarlas a la práctica, junto con indicar seis pilares fundamentales de un futuro gobierno. El primero trata sobre la Integración Social proponiendo mejorar las ciudades y sus territorios, entregando una educación de calidad junto con disminuir las brechas de género. En esta línea propone vivir con dignidad prometiendo nuevos enfoques en política social que permitan mejorar pensiones, salud y educación. También se menciona la llamada Revolución de los Gobiernos locales cuyo principal fin pretende entregar mayor poder de decisión a los territorios, posibilitando de esta forma una mayor participación y una equidad de presupuestos entre las comunas. Por otra parte, la campaña habla también de un despegue económico que se lograría mediante la creación de empleos, el dinamismo económico, el fomento de la ciencia y tecnología como eje del desarrollo. Propone combatir el narcotráfico, modernizar las policías, usar más tecnología en el combate a la delincuencia para vivir más tranquilos. Además de mejorar el funcionamiento del estado a través de una mayor eficiencia en su trabajo.


SEBASTIÁN SICHEL 

Sebastián Sichel nació en Santiago el 30 de julio de 1977. Su salto a la política lo dio cuando trabajó en el ministerio de Desarrollo Social y Familia durante el actual gobierno. Sus estudios de enseñanza media los realizó en el liceo Alexander Fleming, y gracias a una beca, estudió derecho en la Universidad Católica graduándose junto a un magíster en Derecho Público (con mención en Derecho Constitucional). En el mundo laboral, Sichel ha hecho un poco de todo, siendo uno de los creadores del diario digital El Dínamo además de profesor universitario de distintos ramos en la Universidad San Sebastián y la PUC. Si bien en el inicio de su carrera política fue militante de la DC, renunció sorpresivamente en el 2014 para apoyar a Sebastián Piñeradurante su campaña presidencial del 2017. En el 2018 es nombrado como vicepresidente de la CORFO (Corporación Nacional de Fomento de la Producción), para luego ser nombrado como ministro un año más tarde. A pesar de ser uno de los ministros mejor evaluados, Piñera lo sacó de su gabinete para trasladarlo a la presidencia del Banco Estado, estando 6 meses en su cargo. Acá te resumimos parte de su programa:

Emprendimiento: quiere que el emprendimiento sea el motor de la economía en Chile, con un Estado que descubra y potencie a los emprendedores. Quiere digitalizar a las PYMES, simplificando los trámites que realizan a diario y haciendo cambios a la Ley de Investigación y Desarrollo para poder incorporarlas. 

Narcotráfico: crear una policía experta en narcotráfico, nutrida por una escuela con formación especializada. Esto cree que no será difícil de conseguir ya que quiere juntar tres instituciones actuales (Jefatura Nacional Antinarcóticos y la subdirección de Inteligencia del Crimen Organizado y Seguridad Migratoria). También cree fuertemente que el Estado debe jugar un rol mucho más importante en la rehabilitación y protección de aquellos que han caído en adicciones por culpa del micro tráfico.

Alivio tributario: propone crear un alivio tributario para la clase media y aquella más vulnerable. La medida busca devolver el IVA que se gasta en medicamentos (para aquellos en FONASA) y alimentos de la canasta básica. Según sus cálculos esto permitirá llegar a más de la mitad de los hogares de Chile, lo que resultaría que una familia de 4 integrantes recibiría alrededor de $133.000 pesos cada 3 meses. Parlamentarios: disminuir el sueldo de los parlamentarios y sus asignaciones (beneficios económicos que vienen con el cargo y hoy son alrededor de 30, prohibir la contratación de familiares y reducir los diputados de 155 a 120.


LAS GUERRAS DE LA PRIMAVERA ARABE

LAS GUERRAS DE LA PRIMAVERA ARABE

POLÍTICA

LAS GUERRAS DE LA PRIMAVERA ARABE

23 DE ABRIL, 2021

A finales del 2010, un vendedor ambulante de 26 años llamado Mohamed Bouazizi, se prendió fuego en frente de la municipalidad de un pequeño pueblo en Túnez. Protestando porque la policía le había confiscado un carro de frutas, que era su única fuente de ingreso, quedó con casi todo su cuerpo quemado, muriendo algunos días después. Muchas personas se sintieron identificadas con su muerte, siendo interpretada como una crítica directa a la realidad que vivían. Túnez era gobernado por  la misma persona hace más de 23 años, dándole  a sus cercanos un enorme poder político y económico, generando mucha corrupción. También había descontento ya que no habían suficientes trabajos, sobre todo para los menores de 30 años, que formaban gran parte de la población. Así, el funeral de Bouazizi se convirtió en una protesta espontánea que llegaría a todos los rincones del país. Como resultado, el 14 de enero de 2011, la familia presidencial se escapó de su enfurecida población, partiendo de esta manera la Primavera Árabe. 

Lo que llamamos el mundo árabe son aquellos países que están principalmente en Medio Oriente y el norte de África, unidos culturalmente por hablar el mismo idioma: el árabe. Siendo en su mayoría musulmanes, quedaron impresionados por las imágenes que venían de Túnez, ya que muchos tenían problemas similares, queriendo imitar el ejemplo. Así, en Egipto, Siria, Libia, Yemen y Bahrein, masivas protestas sacudieron a gobiernos que por años habían dominado. En esos días, la población árabe creyó haber visto la luz dentro del túnel, esperanzados que estos procesos revolucionarios trajeran cambios que estaban esperando por años. 

Al cumplirse 10 años de estos hechos, el balance fue bastante más doloroso de lo que se hubiera pensado. Particularmente, porque en Siria, Libia y Yemen estallarían guerras que pasado este tiempo han devastado a aquellos lugares, creando enorme sufrimiento. También, estas guerras han demostrado que varias potencias han visto intereses en estos conflictos, dificultando la solución de los problemas. Por esto, te contaremos algunos de los principales hechos ocurridos en la pasada década, en los países que han sufrido guerras por los cambios de la primavera.

SIRIA

Cuando las noticias de la Primavera Árabe llegaron a Siria,  las protestas empezaron a esparcirse por el país en marzo del 2011, por lo que el régimen encabezado por Bashar al Assad decidió dispararle a su población para no perder su poder. ¿El resultado? Para fines de ese año, Siria estaba envuelta en una guerra civil entre el régimen que gobernaba y varios grupos que querían derrocarlo. En los años siguientes, este conflicto se convirtió en una guerra subsidiaria o “proxy”, lo que ocurre cuando dos o más potencias usan a terceros como combatientes, en vez de enfrentarse directamente. De esta manera, Irán decidió apoyar a los Assad, Arabia Saudita (archienemigo de Irán) y Estados Unidos a guerrillas anti-Assad. También, surgieron grupos fanáticos religiosos como ISIS, que lograron expandirse a países vecinos como Irak, llegando a dominar grandes zonas de ese país.

En los años siguientes, el régimen de Assad fue perdiendo territorio frente a tantos enemigos, haciendo creer a los entendidos que sus días al mando de Siria estaban contados. De improvisto, su situación mejoró de golpe gracias a una persona: Vladimir Putin. Desde el 2015, Rusia decidió apoyar masivamente a Assad, pudiendo iniciar una contraofensiva contra sus enemigos que impactó al mundo por su crueldad. Esto involucró bombardear ciudades completas y utilizar gases químicos que asfixiaban a los suyos. Mientras los turcos, asustados en que la guerra llegara a sus fronteras, decidieron mandar a miles de soldados al país, aumentando los actores involucrados.

Hoy, el mapa de Siria sigue dividido entre el gobierno y múltiples grupos apoyados por diversas potencias mundiales. Tras una década, el efecto ha sido catastrófico. Casi 600,000 personas han perdido la vida, 6 millones (alrededor de ⅓ de la población) han sido desplazados dentro del país y más de 5 millones están refugiados en países fronterizos. Un 80% por ciento de la población está bajo la línea de la pobreza y se calcula que la mitad de esta sufre un grave riesgo de inseguridad alimentaria. Por esto, la noticia que el Reino Unido decidió cortar gran parte de su ayuda humanitaria al país preocupa enormemente. Siria depende exclusivamente del mundo, ya que su gobierno ha demostrado que no tiene interés en su propia población. Así, Siria ha sido presa de las garras de varios jugadores externos en la última década, por lo que la solución del tema cada vez depende menos de ellos y más de las potencias y sus intereses.

YEMEN

En 1990, Yemen del Norte y Yemen del Sur se unieron para formar un solo país, dominado por la figura de Ali Abdullah Saleh. En un principio, este país no era para nada fácil de gobernar, ya que es uno de los más pobres de todo el Medio Oriente y está conformado por distintas tribus que luchaban entre ellas (gran parte de la población estaba armada). A pesar de esto, Saleh logró mantenerse en el poder, generando descontentos profundos que gracias a la Primavera Arabe se convirtieron en un gran movimiento de protestas a partir del 2011. Para evitar que el país siguiera la ruta siria, Saleh decidió renunciar, tomando el poder su vicepresidente. El nuevo líder ofreció un plan político en 2014 que proponía dividir el país en seis provincias, generando la ira de varias tribus al norte del país, entre ellas, los Houthi. El descontento y las protestas aumentaron con el anuncio de la subida de precios del petróleo, algo que los Houti aprovecharon para su propio beneficio. Impulsados por la inestabilidad, lograron tomarse la capital Sanaa.

Los sauditas miraban con preocupación la expansión Houthi en su frontera sur. Aparte de ser abiertamente antisauditas, los guerrilleros eran seguidores de la misma rama del islam que los iraníes (archienemigos de los sauditas), sospechando que estaban coludidos. El ex-gobierno de Yemen debió escapar a Arabia Saudita, por lo que aprovecharon de pedirles ayuda para expulsar a los Houthi. Viendo una oportunidad, los sauditas aceptaron la propuesta, formando y liderando una gran coalición apoyada por varios grupos guerrilleros, Estados Unidos y los Emiratos Árabes Unidos. De esta manera, en septiembre de 2014 comenzaron bombardeos dentro de Yemen, iniciando así una guerra en el país. La estrategia de los sauditas era destruir el país con bombardeos y cerrar sus vias de comunicación, causando tal caos que la gente dejara de apoyar a sus enemigos. La llegada de Donald Trump al poder estrechó todavía más los lazos con los sauditas, debido a que el expresidente también veía a Irán con gran sospecha. 

Hoy, con un cambio de gobierno en Estados Unidos y debido a un alto costo económico que traen las guerras, la apuesta saudita no logró derrocar y frenar el avance Houthi dentro de Yemen. En el plano interno, siguen las históricas divisiones y enemistades entre las tribus, profundizadas hoy con la guerra de los últimos años. Sin duda los mayores perdedores son los propios yemeníes. El contexto ha provocado una crisis humanitaria gigante que tiene a casi el 80% de la población con la necesidad de algún tipo de asistencia y a 20 millones (más de 2⁄3 de la población) con riesgo de hambruna. 

LIBIA

En 1969 y con apenas 27 años, Muamar Gadafi se tomó el poder, convirtiéndose en el líder de Libia. Durante los años siguientes, se convertiría en un polémico y poderoso personaje, principalmente por controlar las reservas de petróleo más grandes de toda África. Cuando las noticias de los hechos ocurridos en la vecina Túnez (donde inició la primavera) se conocieron en Libia, varios salieron a protestar, decidiendo Gadaffi sacar a su ejército para matar a la población. Lo anterior dio inicio a una guerra civil, involucrando a numerosos grupos guerrilleros unidos frente a un enemigo en común. En octubre de 2011, Gadaffi fue capturado y linchado por la multitud, terminando el conflicto. Tras este hecho, se organizaron elecciones para elegir a un gobierno interino por el espacio de dos años, con el fin de hacer una nueva constitución. Estos nuevos políticos resultaron ser un desastre, siendo incapaces de dar gobernabilidad ni de ofrecer soluciones. La crisis volvió a intensificarse en 2014, cuando al realizarse nuevas elecciones, algunos grupos no reconocieron sus resultados, dividiéndose el gobierno en dos bandos opuestos. Además, un importante militar llamado Khalifa Haftar llamó a la población a alzarse en contra de estos políticos y a apoyarlo a él, ya que se creía más capaz de ofrecer soluciones.

De esta manera, surge una nueva guerra en Libia. A diferencia de la primera, no fue civil, sino que cada vez empezó a asemejarse a una proxy war. Por una parte, las Naciones Unidas reconoció al dividido gobierno como legítimo, pero peleas internas paralizaron su funcionamiento. En paralelo, Haftar y su ejército lograron conquistar cada vez más territorio y eliminar a los distintos grupos guerrilleros, aumentando su popularidad en la población al verse como el único capaz de poner orden. Mientras la Unión Europea en general, las Naciones Unidas, Turquía y Qatar apoyaban al gobierno legítimo, Haftar era apoyado por Rusia, Egipto, Francia, Arabia Saudita y EAU. Estas divisiones digamos que pueden separarse en dos ejes. El mundo occidental en general apoyaban al gobierno libio por sus ideales democráticos. Francia en cambio, prefería a alguien mano dura como Haftar, por la cercanía que tiene Libia a Europa. Los países del mundo árabe que apoyan a Haftar, tienen una línea de pensamiento similar a Francia. Eso sí, todos ven oportunidades de negocios por las enormes reservas petroleras y por eso mantienen tanto interés. 

En octubre de 2020, se declaró un alto al fuego entre el gobierno internacionalmente reconocido y las milicias de Haftar, junto con acordar la realización de elecciones en 2021. El fracaso de las elecciones pasadas no entusiasma a muchos de que será una solución definitiva, pero el mero hecho de que enemigos se sentaran a conversar y llegaran a acuerdos da esperanza a otros.

PLEBISCITO 2020:

PLEBISCITO 2020:

POLÍTICA

PLEBISCITO 2020

OCTUBRE, 2020

PARTE 1: LA HISTORIA DE LA CONSTITUCIÓN DE 1980

El golpe de estado del 11 de septiembre de 1973, alteró tan profundamente el sistema democrático basado en la Constitución de 1925, que el nuevo régimen se vio en la necesidad de crear un nuevo orden legal. En noviembre de 1973, se creó la Comisión de Estudios de la Nueva Constitución, con la misión de generar un primer anteproyecto de una nueva carta magna. En 1978 se le entrega al Consejo de Estado, un órgano que reunía a figuras políticas que alguna vez desempeñaron altos cargos en el país (incluyendo dos ex-presidentes) el primer borrador. Luego de hacer sus observaciones y correcciones, este documento sería revisado en última instancia por la Junta de Gobierno. Finalmente, el texto fue sometido a el voto ciudadano para ser ratificado o rechazado el día 11 de de septiembre de 1980, triunfando la opción SÍ con un 66%.  Es necesario destacar, que los mencionados comicios se dieron dentro de un estado de emergencia con restricciones a las libertades públicas, con todos los partidos políticos ilegalizados, sin registros electorales ni instituciones autónomas que pudieran validar la transparencia del proceso. En los años venideros, distintos sectores han argumentado que la constitución es ilegítima en su origen, dado que fue aprobada a través de una elección irregular, que además, no involucró a la población en su proceso formativo. A contra respuesta, otros rebaten este argumento explicitando que el texto ha sufrido diversos cambios a lo largo de sus años, en donde se han corregido estos vicios mencionados. Una de las reformas más trascendentales que sufrió la constitución fue hecha en el año 2005 por el gobierno de Ricardo Lagos. En ella, se eliminan los llamados “enclaves autoritarios”, artículos que eran acusados de afectar la calidad del sistema democrático existente. Fundamentalmente, esta reforma permite al Presidente de la República poder remover a los comandantes de las Fuerzas Armadas. Además, elimina los llamados “senadores designados”, nombrados por distintas instituciones del estado, haciendo que esta rama del congreso fuese electa totalmente por la ciudadanía. En lo simbólico, el texto tendría ahora la firma de Ricardo Lagos y no de Augusto Pinochet y los otros tres miembros de la junta de gobierno. El día de la promulgación de este texto reformado  el expresidente exclamó «hoy, el nuevo texto constitucional se pone a la altura del espíritu democrático de todos lo chilenos; y hoy Chile se une tras este texto constitucional»

La tesis de la ilegitimidad del origen de la actual constitución volvió a resurgir durante los últimos años, siendo complementada también por una opinión que también sostenía que sus contenidos eran el fundamento de las desigualdades sociales existentes en el país. El 15 de noviembre, tras días de violentas protestas, el congreso firmó el “Acuerdo para la Paz y la Nueva Constitución”, que nos llevará a las urnas este 25 de octubre para aprobar o rechazar el inicio de un proceso constituyente.

PARTE 2: ¿QUÉ DICE LA CONSTITUCIÓN?

La misión principal de una constitución es establecer las reglas mínimas de convivencia que permiten el funcionamiento de una sociedad, consagrándose como la norma de mayor jerarquía dentro de los países. Usualmente, sus contenidos se dividen en dos partes: la orgánica (como se organiza y distribuye el poder en el estado) y la dogmática (regula los derechos y libertades de cada individuo). Las constituciones suelen ser textos largos y complejos de entender. Además, sus normas al ser interpretadas por los jueces, no siempre son entendidas en su forma literal. Frente a un probable proceso constituyente es necesario que nos informemos. ¿Cuáles son los principales puntos que han generado discusiones en los últimos años?

Rol del Estado: el estado tiene un rol “subsidiario” refiriéndose a que sólo puede intervenir cuando el privado no pueda o no quiera realizar alguna acción. Esta idea se suele contraponer al estado “solidario”, que destina importantes recursos para asegurar servicios básicos a la sociedad (educación, salud, pensiones). Si bien, algunos acusan que este principio ha fomentado una gran brecha en la calidad de los servicios públicos y privados, otros argumentan que la esencia del principio no es necesariamente la causa de estos problemas. 

Presidente y Congreso: sistema hiperpresidencialista en donde el mandatario o mandataria es jefe de estado y de gobierno. Tiene la facultad exclusiva de proponer leyes que tratan diversos temas al congreso (como las normas de gasto público) otorgándole una influencia considerable en el proceso de formación de las leyes. El congreso tiene dos ramas, compuestas por la Cámara de Diputados y el Senado. Se ha propuesto otorgar más facultades al congreso o bien implementar un semi-presidencialismo, creando el cargo de Primer Ministro para desconcentrar el poder del ejecutivo.
 

Órganos Autónomos del Estado: la constitución entrega y enumera competencias a diversas instituciones para posibilitar el funcionamiento del estado, tales como, las FFAA, Servicio Electoral, Banco Central o Contraloría (encargada de vigilar la gestión de los fondos del país). Uno de los órganos que más polémica ha generado en los últimos años es el Tribunal Constitucional (TC), cuya misión fundamental es asegurar que las leyes cumplan la constitución. La forma de designación del órgano y sus amplias atribuciones en revisar las normas aprobadas por el congreso, son algunos de los aspectos más debatidos frente a su actual funcionamiento.
 

Administración del Estado: cada región del país es gobernada por un intendente, cargo designado por el presidente y sujeto a cumplir las instrucciones enviadas por La Moneda. En 2021 este cargo será electo democráticamente, pasándose a llamar gobernador regional, compartiendo su poder con un “delegado presidencial regional” designado por La Moneda. Por su parte, el país está dividido en 345 municipalidades, siendo uno de sus roles más importantes entregar salud y educación al territorio. Dadas las tradicionales críticas por la desmedida influencia de Santiago en el país, estas estructuras podrían sufrir modificaciones en un eventual nuevo texto. 

Estos son algunos de los temas que pueden entrar en discusión en el futuro, independiente de la opción que termine ganando el plebiscito. El proceso es muy complejo y ninguna de las dos bandos ha realizado un análisis relativamente serio de lo bueno y lo malo de la actual constitución.

PARTE 3: ¿EN QUÉ AFECTA MI VOTO?

Como consecuencia de la crisis política que envolvió a Chile a finales del 2019, el 15 de noviembre del año pasado, los presidentes de diversos partidos políticos chilenos firmaron el llamado Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución. Con un breve texto introductorio, en donde se señala que a través de él se pretende dar “salida institucional (a la crisis) cuyo objetivo es buscar la paz y la justicia social a través de un procedimiento inobjetablemente democrático», se enumeran 12 puntos que sirven como un esqueleto de un proceso constituyente que tendrá como misión fundamental redactar una nueva constitución para el país. Como consecuencia, este 25 de octubre se realizará un plebiscito para consultar a la ciudadanía su opinión sobre la solución propuesta en el acuerdo firmado. Aquel día, quienes vayan a votar recibirán dos papeletas separadas. No hay contradicción al momento de votar, es decir si una persona vota rechazo, su voto será igualmente válido en la segunda papeleta en caso de marcar una preferencia. En cada una de estas habrá una pregunta y dos posibles formas de responder a ella.

  1.  ¿Quiere usted una nueva Constitución?:

Una de las opciones será votar apruebo, en donde el ciudadano muestra estar de acuerdo en dar inicio a un proceso de aproximadamente dos años en donde se redactará una nueva carta magna que reemplazará a la existente. De votar rechazo, el proceso diseñado en el acuerdo para hacer una nueva constitución no tomará curso, quedando en vigencia la actual de constitución de 1980.

  1. ¿Qué tipo de órgano debería redactar la nueva Constitución?

De ganar la opción apruebo, la segunda papeleta definirá el diseño del órgano encargado de confeccionar la nueva constitución. Ambas opciones tendrán la única y exclusiva facultad de producir el texto en un plazo máximo de un año. Una vez cumplida su tarea, el órgano será disuelto. De ganar el rechazo, el resultado de esta papeleta será irrelevante.

La segunda papeleta tendrá dos opciones de respuesta. La convención Mixta constitucional compuesta de 172 miembros, 86 personas electas a través de elecciones y los otros 86 provendrán del Congreso Nacional, elegidos por los propios diputados y senadores.  Los miembros del congreso serán excusados de no asistir a cumplir con su trabajo, pero nada les impide de ir a votar proyectos de ley que estén en curso. 

Por otra parte, la Convención Constitucional será conformada por 155 miembros  electos directamente por la ciudadanía, utilizando el mismo sistema electoral empleado en la elección de los diputados. El país se divide en 28 distritos que según su tamaño de población, elegirán entre 3 a 8 convencionales, utilizando listas en donde uno o más partidos pueden unirse para ofrecer candidatos.

A principios de este año el congreso aprobó una ley que asegurara la paridad de género en la Convención Constituyente. Es decir, la mitad de sus miembros serán mujeres y la otra mitad hombres. Para lograrlo, en cada distrito, los partidos deberán suscribir listas de candidatos de acuerdo al número de constituyentes a elegir. Todas las listas deberán estar encabezadas por una mujer, y luego, incluir un orden alternado entre géneros. Por otra parte, si tras el conteo de votos no resulta la paridad deseada, el resultado será corregido reemplazando al hombre menos votado por la mujer más votada que no fue electa. El mecanismo de paridad de género no asegura que podrá ser cumplido en el caso de la Asamblea Mixta. 

PARTE FINAL: LA RECTA FINAL

El plebiscito de este domingo preguntará a la ciudadanía si quiere “entrar” al inicio de un proceso destinado a la redacción de un nuevo texto constitucional. De ganar el apruebo, aquella misión tendrá una duración estimada de aproximadamente dos años. El siguiente hito ocurriría  el 11 de abril del 2021, momento en el cual se efectuarán las elecciones de las personas que deberán participar en el órgano destinado a tal tarea. Realizadas estas, la ley da un plazo de aproximadamente un mes para que el órgano electo entre en sesiones, lo cual ocurrirá dentro de mayo del 2021. Teniendo un plazo de 9 meses para completar su tarea, con un único aplazamiento de tres meses en caso de necesitar más tiempo, el  plazo máximo finalizaría en mayo del 2022. Aproximadamente dos meses después de tal evento, el sucesor o sucesora de Sebastián Piñera, deberá convocar un nuevo plebiscito de “salida”  (voto obligatorio a diferencia del de entrada) consultando al electorado si aprueba o rechaza el texto redactado por la convención electa. De resultar victorioso el apruebo, a finales de año deberá ser puesta en vigencia la nueva carta magna. En caso contrario, se mantendrá operativa la existente. Las primeras estimaciones arrojan que el costo del proceso en el que nos embarcaríamos será entre los 10 y 14 mil millones de pesos. 
 

Aunque la expectativa generalizada es que el apruebo triunfará, de ganar el rechazo, el congreso nacional pasaría estar sujeto bajo una enorme presión ciudadana de realizar aceleradas reformas que logren corregir aspectos que la población crítica del actual modelo. Así, el domingo por la tarde sabremos lo que piensa la ciudadanía frente a la propuesta presentada por la elite política en el acuerdo por la paz social y la nueva constitución. Dos detalles importantes a tener en consideración para interpretar el resultado del domingo serán la participación electoral y la diferencia de votos entre ambas opciones. De esta manera, ambas cifras reflejarán el sentir político de un particular periodo histórico que Chile está atravesando.

¿QUÉ PASA EN LA ARAUCANÍA?

¿QUÉ PASA EN LA ARAUCANÍA?

POLÍTICA

¿QUÉ PASA EN LA ARAUCANÍA?

AGOSTO - SEPTIEMBRE, 2020

PARTE 1: EL ENCUENTRO DE EUROPA Y LOS MAPUCHE

Con la intención de buscar una ruta comercial más rápida para llegar a India, un empresario genovés (hoy Italia) llamado Cristóbal Colón, conseguiría financiamiento de los reyes católicos Isabel y Fernando, para posibilitar la creación de su emprendimiento. En tres pequeños barcos (de más está decir los nombres) zarparía de Europa en agosto y encontraría tierra firme el 12 de octubre de 1492. Costaría varios meses para que Colón & Co se percataran que no era India a donde habían llegado, sino que a un lugar que no estaba en los registros históricos. Así, este humilde emprendimiento se había topado con un botín de insospechadas riquezas, que motivó a miles de europeos a subirse a barcos y buscar suerte en el llamado “nuevo mundo”. Los recién llegados tenían una ventaja brutal sobre los locales: las armas y los caballos, posibilitando que apenas un centenar de personas derribara a un importante imperio como el Azteca. La población local fue esclavizada a través de las encomiendas, siendo forzadas a trabajar para los allegados (a pesar que la propia Reina había insistido que la esclavitud no era permitida). En las décadas siguientes las enfermedades importadas por los europeos liquidaron, según los cálculos más conservadores, al 80% de la población local durante los primeros cien años por falta de anticuerpos necesarios para combatirlas. 

De México, los conquistadores iniciaron su avance hacia el sur. Los pueblos locales, incluyendo el imperio Inca (12 millones de personas), correrían la misma suerte y sucumbirían a las armas y los gérmenes extranjeros. Posteriormente, otros grupos darían con lo que actualmente es Chile. La expansión española hacia el sur se vería truncada al llegar a la altura del río Itata, en donde encontraron una fuerte resistencia que complicó su avance: los mapuche. El talento militar, sumado al complejo territorio (densos bosques y clima extremadamente lluvioso) no permitieron a los españoles subyugar a esta población como se había hecho con las otras. Los avances europeos se vieron frustrados con el alzamiento de la población local en 1598. En la llamada Batalla de Curalaba, los españoles debieron retroceder quedando fijada una frontera en el río Bío-Bío.

Al darse cuenta que agregar el territorio mapuche a la corona no sería rentable (no existían riquezas que lo justificaran) los reyes católicos deciden desistir la conquista del territorio y reconocer la existencia de los mapuche como una tierra independiente. Así, el dominio colonial sobre Chile se extendería por más de dos siglos, tiempo en el cual se desarrollaría un amplio comercio e interacciones entre ambos grupos. Si bien existieron combates y alzamientos en varios momentos, la paz se mantuvo la mayoría del tiempo. Con la invasión de Napoleón a España, se generaría un movimiento político que derivó con la independencia de varias colonias españolas, entre ellas Chile.  Así, la autonomía mapuche sobrepasaría la caída del control imperial, pero ahora, ya no serían los españoles con quien compartirían frontera, sino que con autoridades de un recién creado país que tenía visiones divergentes de cómo seguir la relación con estos grupos.

PARTE 2: FIN DE LA AUTONOMÍA TERRITORIAL

Desde la declaración de independencia de Chile el 12 de febrero de 1818, hasta aproximadamente el 1850, la relación entre el recién creado país y los Mapuche no había variado fundamentalmente. Al igual que durante gran parte de la época colonial, el naciente estado chileno había reconocido la autonomía de estos grupos, estableciendo su frontera física en el río Bío Bío. El status quo imperante sufriría importantes alteraciones durante la segunda mitad del siglo XIX. La república chilena estaba comenzando a integrar su economía a los vaivenes de los mercados internacionales, los que presentaban una creciente demanda de cereales provocada principalmente por la “fiebre del oro” en California y Australia, llevando a productores nacionales a volcarse a su cultivo. Las tierras al sur del Bío Bío ofrecían un suelo fértil para su cosecha, haciendo que gradualmente las personas fueran emigrando hacia ese sector para lucrar en el creciente mercado.  Al mismo tiempo, el estado chileno estaba fomentando la colonización de zonas más al sur de las tierras habitadas por los Mapuche, acorralándolos por ambos polos. 
 

En los años 1851 y 1859, se generaron dos rebeliones en distintas ciudades de Chile, desafiando a las autoridades políticas de Santiago. En la primera los Mapuche, junto a otros grupos minoritarios, apoyaron a los rebeldes. Mientras que en la segunda, un levantamiento generalizado de todas las agrupaciones Mapuche generó que las autoridades del gobierno se replantearan la estrategia mantenida hasta la fecha, decidiendo ocupar militarmente la región. Así, con el nombre de “pacificación de la Araucanía” se inició la ejecución de un plan mediante el cual el ejército chileno se fue adentrando gradualmente dentro del territorio mapuche. Cuando en 1861, un ciudadano francés llegó a la Araucanía para proclamarse Rey de ella, el gobierno redobló sus esfuerzos al temer que algún país europeo podría sumarse al apoyo del personaje. 
 

Durante las siguientes dos décadas, el ejército iría asentando la soberanía estatal a lo largo de aquel territorio. Tropas chilenas se enfrentaron con grupos de Mapuche en sangrientos combates mientras las enfermedades traídas por los soldados le costaron la vida a varias comunidades. Al refundar Villarrica en 1883, se declara el fin del proceso de ocupación de la Araucanía, en donde la restante población Mapuche quedó reducida en un estrecho espacio territorial. Las tierras que debieron abandonar fueron apropiadas en irregulares procesos por empresarios deseosos de lucrar en el mercado internacional. Aunque el estado era consciente de la situación, no logró regular de manera concreta este proceso. De esta manera, el siglo XIX  generaría una alteración a una situación que prácticamente se había mantenido inalterada por casi tres siglos.

PARTE 3: DE REFORMA EN REFORMA

En 1881 el estado chileno da por finalizado su proyecto de “Pacificación de la Araucanía” , cuya idea esencial era permitir que el gobierno central dominara las ricas tierras controladas por los Mapuche. Durante las siguientes décadas, estas tierras fueron rematadas y como consecuencia, las comunidades Mapuche sufrieron un progresivo empobrecimiento. 

Conscientes de esta disrupción social y económica, durante las primeras décadas del siglo XX, el estado comenzó a devolver tierras para moderar el impacto generado dentro de las comunidades. Aunque algunos grupos fueron beneficiados en el proceso, se calcula que de los 10 millones de hectáreas originales, el estado cedió solo 500.000 a los Mapuche.  En 1927, el estado chileno promulga la ley indígena, que pretendía dividir las tierras comunales en parcelas privadas. La expectativa era que si grupos más pequeños de personas tuvieran la propiedad directa de la tierra, incentivaría a que fueran más productivas. Al mismo tiempo, dentro de las comunidades Mapuche, comenzaron a generarse dos corrientes antagónicas: los integracionistas y los divisionistas. Los primeros, sostenían que los Mapuche debían integrarse al estado y veían que las tierras comunales eran el mayor impedimento al desarrollo apoyando la tesis estatal. Mientras los conservacionistas, proponían que los Mapuche históricamente habían vivido en comunidad haciendo impracticable la parcelación de terrenos. Además, era imprescindible para su propia existencia, que mantuvieran sus tradiciones y costumbres.

El tema de la propiedad de la tierra obtuvo una notoria relevancia en la historia de Chile con la llegada de la reforma agraria (1962 – 1973). La concentración de la propiedad de las tierras campesinas, en la mano de un puñado de personas, provocaron que los sectores rurales estuvieran sumidos en una abismante pobreza. Frente al temor causado por la revolución cubana de 1959, Estados Unidos aconsejó al presidente Jorge Alessandri (1958-1964) resolver el tema de la propiedad de la tierra para evitar futuros conflictos sociales. Así, bajo su mandato, se inicia un proceso de redistribución de la tierra que sería popularmente conocido como “reforma macetero”, por sus acotados efectos. Frei Montalva (1964-1970) profundizó considerablemente el ritmo de la reforma, y en paralelo los Mapuche conservacionistas se reunieron en el congreso de Ercilla en 1968, proponiendo la toma violenta de terrenos. 

Durante el gobierno de la Unidad Popular (1970-1973) utilizando los instrumentos legales promulgados por el anterior gobierno, se propone expropiar todas las tierras que eran de propiedad privada y traspasarlos a la administración estatal. Por otra parte, los propios campesinos empezaron a tomarse por su propia iniciativa los terrenos, generando que en algunos sectores el estado perdiera control del proceso. Con el fin de la democracia en el 1973, el régimen cívico-militar frenó de golpe lo acontecido y retomó la tesis de dar propiedad privada a los comuneros para aumentar la productividad. Además, remató tierras dominadas por el fisco a forestales, junto con ofrecer subsidios con la intención de fomentar el creciente mercado maderero en la economía internacional. Con estas tendencias en marcha, en marzo de 1990 asumiría un nuevo gobierno democrático con varias ideas para enfrentar las tensiones generadas en la zona.

PARTE FINAL: LA DEMOCRACIA ENFRENTA EL CONFLICTO 

En 1993 se aprobó una nueva ley indígena en donde se estableció que las tierras indígenas no podían ser vendidas a personas que no pertenecieran a la etnia dueña del terreno. Además, se creó la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI) cuyo propósito era coordinar y ejecutar planes de desarrollo para las múltiples etnias que habitan en el país. En el año 1997 la compañía Endesa construyó una segunda represa en el Alto Bío Bío, zona en donde vivían varias comunidades Pehuenches (grupo que forma parte del pueblo Mapuche). Aunque gran parte de la población aceptó la permuta de tierras ofrecidas por la empresa española, hubo cuatro familias que se opusieron al proyecto por el golpe emocional causado por abandonar sus tierras ancestrales. Finalmente, en el 2003, se suscribió un acuerdo entre las partes en el cual las familias recibieron una compensación económica junto con el compromiso de Endesa de destinar recursos a crear beneficios a aquellos afectados por el proyecto.  

Durante el gobierno de Ricardo Lagos (2000 – 2006), ocurrió uno de los episodios más violentos en la Araucanía desde el retorno a la democracia. En el 2002, tras una ocupación de tierras en un fundo ubicado en la provincia de Malleco, un joven resultó muerto tras un enfrentamiento con carabineros. La ocupación fue liderada por la Coordinadora Arauco- Malleco, grupo creado en 1998 que proponía recuperar las tierras usurpadas por el estado chileno para crear un estado independiente Mapuche. Ante este accionar, el gobierno la declaró  una organización terrorista y sus dirigentes fueron procesados en juicios que la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó.

La madrugada del 4 de enero de 2013, desconocidos ingresaron al terreno del matrimonio Luschinger Mackay en Vilcún. Tras ser repelidos a balazos por el dueño de casa, los atacantes quemaron la propiedad provocando la muerte de la pareja. El Machi Celestino Córdova fue detenido a unos 2 kilómetros del lugar, con una herida de bala, siendo hasta hoy el único condenado por el crimen. Los hechos actuales que ocurren en la zona pasan por los comuneros Mapuche que argumentan el no cumplimiento del convenio 169 de la OIT que establece “deberá darse la preferencia de sanción distintos al encarcelamiento a los miembros de pueblos originarios”. 

La propiedad de la tierra sigue siendo el eje central en el conflicto entre el estado y los Mapuche que se arrastra desde fines del siglo XIX. El reciente surgimiento de grupos que pretenden lograr objetivos por la vía violenta no debe empañar que ha habido una falta del estado no solo con los Mapuche, sino que con los pueblos indígenas en general. Desde 1990, está paralizada en el congreso una ley que reconoce que Chile se compone de diversos grupos étnicos. A pesar de los planes de desarrollo e inversión que todos los gobiernos han lanzado con gloriosos nombres, la región más pobre del país es la Araucanía. Si bien, el 48% de pobreza de 1990 ha sido sostenidamente reducida, 7 de las 10 comunas más pobres siguen estando en la Araucanía. Así, el esfuerzo debe venir de todos. Estado y privados deben mejorar la realidad social. Nosotros debemos estudiar más y conocer mejor nuestra historia.