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ARTE

EL GIF MILLONARIO

VIERNES 12 DE MARZO, 2021

Una animación digital (gif) de un gato volador fue vendida por US$590.000 (420 millones de pesos) en una subasta por internet. ¿Cómo es posible que una imagen que puede ser copiada, enviada por email y replicada millones de veces tenga ese precio? Gracias a los llamados Tokens No Fungibles (NFT), los que funcionan como una certificación digital para asegurar que esa versión es la original. Estos pueden ser comprados o vendidos, pero más importante todavía (o extrañamente), la nueva moda es coleccionarlos como el arte tradicional. Al ritmo que vamos es muy probable que en un futuro cercano, los museos tengan memes y populares gifs colgando de sus paredes, algo que Picasso o Matta jamás entenderían. 

Además de comprobar que sean originales, los NFT pueden saber quien es el dueño de la “obra digital” dándole el poder de vender, licenciar sus derechos comerciales o controlar cómo y cuándo es utilizada. El token en sí es un certificado que representa el valor y la autenticidad de lo que se está comercializando, para darle toda la seguridad al comprador. Esta información queda registrada en el Blockchain, un registro continuo de datos almacenados en una red de computadores. El Blockchain es descentralizado (no existe una autoridad), es transparente (todos pueden ver los registros) y es segura (nada en esta base de datos puede ser alterado o destruido). Hoy, ya existen diferentes plataformas que se encargan de comercializar el arte digital, donde todas las transacciones son pagadas con criptomonedas como Bitcoin o Ethereum. 

Así, parece que los NFT vinieron para quedarse. Quizás nos cueste entender porque alguien pagaría por el original cuando puedes obtener una copia tan fácilmente (click derecho y guardar en escritorio). El arte digital sigue siendo un mercado poco explorado, pero hasta el momento, extremadamente rentable para personas alrededor del mundo.