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POLÍTICA

LA APUESTA DE PUTIN

VIERNES 16 DE ABRIL, 2021

Tras la independencia de Ucrania de la Unión Soviética en 1991, los resultados de las elecciones hechas desde ese entonces han mostrado una clara tendencia. Las regiones del este de Ucrania, tradicionalmente han sido más unidas a Rusia, viendo con buenos ojos una relación cercana con el país más grande del mundo, votando por políticos que buscan esta cercanía. Mientras, el oeste, suele ser más liberal, prefiriendo una mayor influencia de occidente (EEUU y UE) y sus ideas dentro del país. En 2012, el gobierno ucraniano decidió iniciar conversaciones con la Unión Europea, llegando a un acuerdo a través de un tratado para profundizar su relación. Sorpresivamente, terminando el 2013 el presidente ucraniano decidió echarse para atrás. Se cree que un factor importante de esta decisión fue gracias a una persona: Vladimir Putin. Desde su llegada al poder, el presidente ruso ha considerado los ex estados soviéticos que limitan con su país, como lugares vitales para la seguridad nacional, interviniendo en otras oportunidades cuando siente que los gobiernos se acercan mucho con occidente (como en Georgia en 2008). Además, Ucrania es un caso especial. Aparte de ser la puerta de entrada hacia Europa, también tiene una historia muy cercana a Rusia, siendo inconcebible para Putin que la Unión Europea tuviera un aliado en su propia frontera. 

La no firma del famoso tratado, causó la ira de aquellos que estaban a favor, estallando un movimiento de protestas que forzaron al presidente ucraniano a renunciar. Indignado y asustado con que la inestabilidad de Ucrania podría afectar su propio poder, Putin decidió apoderarse de la península de Crimea (en ese entonces parte de Ucrania). Además, apoyó a grupos prorrusos a declarar la independencia de dos provincias del este de Ucrania (Donetsk y Lugansk), provocando una guerra con el gobierno ucraniano. Este conflicto, que aún no termina, en los últimos días ha tenido máxima tensión. ¿Por qué? Una gran parte del ejército ruso está en la frontera con Ucrania, asustando al país y sus aliados occidentales de una eventual invasión. No está claro por qué Putin tomó esta decisión. Una razón podría ser para desviar la atención que atrajo su país por las protestas en su contra por el caso Navalny. Otro, para provocar a Joe Biden, con quien ha tenido una pésima relación desde su llegada al poder. Bien podría ser para amenazar a Ucrania y desistir a que repitan intentos de acercarse a occidente. Cualquiera sea su origen, hay una cosa más o menos clara: Putin está haciendo una apuesta bastante arriesgada, que de no manejarla bien, podría salirle más caro de lo que se imaginaba.