SUSCRIBETE

LA DOSIS

CONTACTO

SALUD

¿LIBERAR O NO LIBERAR?

VIERNES 14 DE MAYO, 2021

silhouette of an anonymous hacker in the hood on the background of the binary code

Las patentes les entregan a los fabricantes la posibilidad de proteger sus invenciones, que pueden ser intelectuales, tecnológicas, farmacéuticas entre otras. De esta forma, se le asegura al creador tener una especie de monopolio, recibiendo por un tiempo determinado la compensación económica del mercado. Esto obviamente le permite a la persona o empresa que tuvo la idea, cubrir sus costos de desarrollo y recibir altas sumas de dinero, manteniéndolos motivados a seguir innovando. Si nos centramos en el caso de la vacuna contra el Covid, son estas patentes las que han llevado a empresas de biotecnología a crearla en tiempo récord. Debido a la alta demanda que existía por tener una vacuna, la motivación por ser los primeros en producirla le traería al creador gigantes sumas de dinero (y de pasada salvar vidas). Por otra parte, estas patentes son vistas por algunos como un obstáculo para poder aumentar la producción de vacunas en países más vulnerables. Si todos tuviéramos acceso a esta información secreta, la producción y ritmo de vacunación aumentaría considerablemente, ayudando a poner fin a la pandemia. 

En octubre del año pasado, en una iniciativa propuesta por más de 60 países y liderada por India y Sudáfrica, se presentó a la Organización Mundial del Comercio (OMC) la idea de eliminar temporalmente la propiedad intelectual de las vacunas. En ese momento, esta idea fue recibida con una tremenda oposición de Estados Unidos, Inglaterra y la Unión Europea, cerrándole las puertas a la posibilidad. Esta semana, la opción volvió a tomar fuerza luego que, Joe Biden, respaldara los esfuerzos de los países más vulnerables. Pero las farmacéuticas no están tan convencidas diciendo que no es llegar y compartir una receta como la de un plato de cocina, el método, las instalaciones y la materia prima importan demasiado, pudiendo terminar en vacunas peligrosas y menos eficientes. El Reino Unido y algunos países de Europa son partidarios de un sistema de licencias, en los que obviamente las farmacéuticas tendrían más control y supervisión de la producción, obteniendo una compensación por su asesoría y tecnología. Las negociaciones para llegar a acuerdos pueden ser eternas, ya que para que efectivamente se liberen las patentes, se requiere el consenso de un importante número de países. Por ahora, las dos posturas están claras, por lo que las negociaciones a puertas cerradas ya deben haber empezado.