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LOS TIGRANES EN UN PUNTO CRÍTICO

DOMINGO 30 DE MAYO, 2021

El enfrentamiento entre fuerzas de la región de Tigray y el gobierno etíope, iniciado en noviembre del 2020, no está cerca de terminar. El problema principal se puede encontrar en la multiculturalidad de la sociedad del país áfricano. Desde 1991, los Tigranes (cerca de un 6% de la población total) tuvieron una desproporcionada influencia en el gobierno nacional, a través del llamado Frente de Liberación Popular de Tigray (FLPT). En 2015, una oleada de protestas de la mayoría Oromo (35%) terminaría con esta situación, quedando los Tigranes alejados de la toma de decisiones.

En 2020, el gobierno oromo canceló las elecciones de Etiopía, decidiendo los Tigranes realizarlas de igual forma en la región que ellos controlan al norte del país (Tigran), generando un quiebre definitivo en su relación. Cuando el FLPT atacó un cuartel militar en noviembre de ese año, el gobierno decidió responder invadiendo la región y expulsando al TPLF del control político de las ciudades. A pesar de que el gobierno etíope declaró el fin del conflicto unas semanas después, el FLPT empezó a resistir la ocupación a través de una guerra de guerrillas que se mantiene sin resolver. El primer efecto se ha visto en una oleada de refugiados a países fronterizos, estimada en unas 2 millones de personas, junto con otros 5 millones dentro del país con necesidad de ayuda humanitaria. Varios organismos internacionales han acusado al gobierno etiope y sus aliados de cometer brutales excesos contra la población civil, incluyendo violaciones en masa a mujeres, desplazamientos forzados, destrucción de propiedades y lugares religiosos. 


De esta manera, la situación parece estancada en un peligroso lugar. El temor a que se mantenga esta guerra irregular entre Etiopía y sus aliados (Eritrea y otras etnias) contra los Tigranes, puedan crear un punto de inestabilidad constante en este enorme país de 110 millones de personas. La situación también podría llevar a que otros grupos aprovechen el contexto de violencia para “resolver” problemas con otras etnias o países fronterizos, desestabilizando aún más la región en general.