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VENEZUELA

MILLONES QUE NO VALEN NADA

VIERNES 2 DE ABRIL, 2021

La hiperinflación es un proceso en donde la moneda pierde valor de una manera importante en muy poco tiempo. Para que esto pase, usualmente viene de la mano de dos factores: el país en cuestión tenga un gran déficit fiscal, es decir, que gaste muchísimo más de lo que gana. Segundo, el gobierno suele dar la instrucción al banco central para que imprima billetes como loco, provocando que pierdan su valor y suban los precios. Esto suena mucho a inflación, pero para saber si es hiperinflación hay varias teorías. Una dice que el país debe tener al menos 50% de inflación mensual (lo que en un año sería algo así como 10,000%) mientras que otros, sostienen que esto se logra con un índice superior al 1000% al año. Otra teoría dice que más importante que la cifra, se tienen que cumplir ciertas condiciones dentro de un país. Por ejemplo, que los habitantes en masa prefieran usar dólares o tener sus riquezas en activos no monetarios, dado que la moneda vale tan poco. 

El único país del mundo que este 2021 cumple con todas estas definiciones es Venezuela. La situación llegó a su punto más alto en el 2018, en donde a falta de cifras oficiales, distintos organismos calcularon que la tasa de inflación estuvo entre 100,000% a 1.000.000% anual(en algunos días la tasa diaria de inflación fue cerca del 3% lo cual es la tasa anual en Chile). La moneda tenía tantos ceros que los números no cabían en las calculadoras ni en las cajas registradoras, por lo que el gobierno decidió a mediados de ese año quitar cinco ceros al bolívar. Así, el dólar que valía entre 4 a 5 millones, pasó a valer 50. En los años siguientes, el problema no ha logrado solucionarse, por lo que el régimen lanzó el mes pasado nuevos billetes de 200.000, 500.000 y 1.000.000. La suma de estos tres vale menos que un 1 dólar(hoy 717 pesos chilenos) 

Los billetes valen tan poco, que el papel es más caro que su valor, haciendo populares artesanías hechas de billetes. Por otra parte, esta hiperinflación impide a la gente ahorrar, quedando el valor de las pensiones pulverizadas y los sueldos casi sin valor a fin de mes. Mientras tanto, las sanciones internacionales y la devastación de la industria petrolera, principal ingreso del país, no ayudan a que el déficit fiscal mejore, manteniendo el hábito de imprimir.