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SER CANTAUTOR AHORA PAGA LAS CUENTAS

VIERNES 29 DE ENERO, 2021

La industria de la música ha sufrido bastantes cambios a lo largo de los años. Pasó de ser una industria controlada por las disqueras, a ir de a poco volviendo a las manos de los artistas, pero todavía estos últimos son los que menos ganan en el proceso. Hace un par de años se comenzó a desarrollar una nueva tendencia, que pudiera darle más poder al artista y cambiar profundamente el modelo de negocios. 

Antes de que la revolución digital hiciera sus efectos en la industria de la música, el 95.5% de las ganancias de las disqueras venían de la venta de CDs, siendo estas las que más lucraban. Esto ocurría ya que eran las únicas con las cuales los artistas podían crear, distribuir y promocionar su música, inventando un ambiente tóxico en donde el artista básicamente estaba atrapado por ellas. Hoy, el desarrollo tecnológico permitió la creación de compañías que le dieron más posibilidades al artista, para que este pudiera convertirse en su propia disquera. Además, se inventaron distintos servicios de distribución de gran alcance, haciendo que el 75% de las ganancias vengan hoy del streaming. Como efecto, el negocio de las disqueras se ha desplomado, ya que sus márgenes de ingreso son mucho menores por culpa de los nuevos servicios. 

A pesar de que han tratado de reinventarse, no han logrado parar sus malas prácticas de quitarle más plata a los artistas para cubrir sus propias pérdidas, lo que ha dejado el camino libre para que otros lo aprovechen. Spotify, por ejemplo, está ahora lidiando con el artista directamente, estableciendo contratos más equitativos para ambas partes. Otra novedad, es el interés de los llamados private equity (aquellos fondos de capitales privados que invierten en compañías que no son públicas, es decir, que no transan en la bolsa) de participar en el negocio. Varios de ellos han comprado los derechos de canciones de artistas tales como Bob Dylan, Shakira, Neil Young y Ryan Tedder, levantando más de USS 1000 millones para adquirirlos. ¿Por qué? Se han dado cuenta que las buenas canciones resisten la prueba del tiempo, siendo menos riesgosas y entregando constantes ganancias. Esto alumbra a los cantautores, quienes gracias a este nuevo modelo, se convierten en los tesoros más preciados de la industria.