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UN DIFÍCIL ANIVERSARIO

SÁBADO 10 DE JULIO, 2021

En 1956, los ingleses y los egipcios decidieron conceder la independencia a Sudán, ubicado al norte de África. Hasta ese entonces, aquel territorio colonial estaba dividido en una zona norte y otra sur, decidiendo ambos fusionar en una sola cuando llegara el momento de irse. Esta decisión provocó el inicio de una guerra civil de más de dos décadas entre las dos regiones. ¿Cuál era el problema? La población del sur sentía que esta unión los perjudicaba, sintiendo que su influencia en el nuevo país estaba extremadamente marginada. Además, los del norte eran en su mayoría musulmanes y los del sur eran cristianos, dando más motivos para crear desconfianzas.

Tras cientos de miles de muertes, hambrunas y caos, ambas partes decidieron firmar la paz, acordando entregar más poderes y autonomía a la zona sur. Como esto finalmente no pasó, una nueva guerra estalló en 1983 que se alargó por casi 22 años. Un nuevo acuerdo entre las partes logró la paz, entregándole a la región del sur la posibilidad de organizar un referéndum que le preguntaba a sus habitantes si querían iniciar una nueva historia como país independiente. Un aplastante 98% confirmó esta pregunta, por lo que en 2011, nació Sudán del Sur. Una oleada de optimismo envolvió el lugar, saliendo su población a celebrar en masa el hecho que por fin podrían gobernarse. Esta esperanza también se sustentaba en el hecho que el nuevo país tenía la tercera reserva más grande de petróleo de todo el continente áfricano, teniendo asegurada una importante fuente de ingreso. 

Hoy, al cumplirse 10 años de existencia de Sudán del Sur, la realidad ha sido totalmente opuesta a esas grandes ilusiones. Apenas unos años después de la independencia, una nueva guerra civil se inició dentro del nuevo territorio. Este conflicto interno destrozó al país, paralizando la economía y generando grandes migraciones. La riqueza del petróleo solo ha sido malgastada por los poderosos, no traduciéndose en ninguna mejora evidente a la precaria vida de la población. Para peor, situaciones climáticas extremas han devastado la producción de alimentos, sometiendo al país a caer en una grave hambruna. Así, tras décadas de sufrimiento, el sueño de Sudán del Sur de convertirse en un lugar seguro y próspero parece lejos de alcanzarse, siendo la independencia un lejano recuerdo de tiempos más felices.